Iban un conejito y un puerco espín caminando junto a una carretera cuando de un camión de leñadores un enorme tronco se desprende y los noquea a ambos. Después de unos minutos se incorporan y se dan cuenta que no recuerdan quién son, dónde viven o a dónde iban. Dice el conejito:
-Ya sé! Vamos a describirnos uno a otro a ver si eso ayuda a que recuperemos la memoria!
-Buena idea! Dice el puerco espín.
-A ver, yo empiezo... Mmmm.... Pues eres blanco, así como de peluchito, tienes orejas muy largas y son como rositas por dentro, tienes una mota de colita y...
-Ya sé!! Interrumpe el otro. Soy un CONEJITO!! Gracias, muchas gracias!
-Ahora tú describeme! Dice el puerco espín.
-Este... Titubea el conejo. La verdad amigo estás feíto. Estás prieto y ni se diga en el cuello y los sobacos. Tienes los pelos parados y tiesos y los bigotes ralos y retorcidos, tus uñas son largas y mugrosas y además el rictus del hocico....
-Buuuuuu! Buuuuuu! Comienza a llorar e interrumpe el puerco espìn.
-Ya amigo, buuu, buuuu, ya no me digas nada...
Soy un chilango!! Buuuuu! Buuuuu!
