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¿Por que las Mujeres no pueden ser Sacerdotes?

Religión y Espiritualidad

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Juanjo3722

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MensajePublicado: Dic 14 2010    Título: ¿Por que las Mujeres no pueden ser Sacerdotes?
Porque cuando un Sacerdote pronuncia las Palabras de la Consagracion en La Misa:
"Mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman; esto es mi cuerpo.»
Después tomó una copa, dio gracias y se la pasó diciendo: «Beban todos de ella:
esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que es derramada por muchos, para el perdón de sus pecados."
En ese momento de la Misa el pan se convierte en el Cuerpo de Jesucristo y el vino en su Sangre. Pero es importante saber tambien que en ese momento el Sacerdote le presta su cuerpo a Jesucristo para que sea El (JESUCRISTO) Quien celebre esa consagracion: el Sacerdote pronuncia las Palabras pero es Jesucristo Quien convierte el Pan en su Cuerpo y el vino en su Sangre. En ese momento Jesucristo se hace presente en su maxima expresion en la Misa, y no creo que le gustaria hacerse presente en el cuerpo de una mujer, por mas santa y digna que ella sea.
Lo mismo ocurre cuando el Sacerdote perdona los pecados en el Sacramento de la Confesion: le presta su cuerpo a Jesucristo para que sea El (JESUCRISTO) Quien perdone los pecados. Y por la misma razon a Cristo no le gustaria hacerse presente en este Sacramento con el cuerpo de una Mujer por la razon logica de que El es hombre.
Los hombres y Mujeres tenemos la misma Dignidad, es solo cuestion de genero y el genero es una de las limitaciones que tenemos los humanos


Ultima edición por Juanjo3722 el Feb 28 2011, editado 3 veces
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chamba
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MensajePublicado: Dic 16 2010    Título: o
o sea que jesús considera a las mujeres inferiores? es misógino? o necesita el pe.ne para ser jesús?
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tabris_macay

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MensajePublicado: Dic 17 2010    Título:
A que [pen...] escribes, pero bueno, que mas podría esperarse de quien dejo de usar su inteligencia desde hace tiempo.

Pero para responderte de manera rápida a esto.

Porque condenar entonces a los "mediums" por aquello que los sacerdotes hacen todo el tiempo ?.

Por otro lado, te preguntaría, suponiendo que ese Sacerdote sea un hombre "puro" jesús usa su cuerpo, pero que tal si entre otras cosas es ladrón, violador, etc, etc, quien le asegura a don Chuyin que se esta metiendo en un cuerpo "digno" y "santo".

Porque por lo menos es mas seguro encontrar castidad y pureza entre monjas que entre sacerdotes.

Sin mencionar que las veces que me toco comulgar (así es, cuando fui católico también hacia eso) nunca me supo a carne el pan y mucho menos a sangre el vino, por lo tanto, dicha "conversión" solo esta en la mente de los que creen ese tipo de teofagia.

Saludos.
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Juanjo3722

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MensajePublicado: Dic 17 2010    Título:
Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre.

Este es el "Adoro Te devote" por si no lo conocian:
Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto, pero basta con el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios; nada es más verdadero que esta palabra de verdad.

En la cruz se escondía sólo la divinidad, pero aquí también se esconde la humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios; haz que yo crea más y más en ti, que en ti espere, que te ame.

¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que da la vida al hombre; concédele a mi alma que de ti viva, y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, bondadoso pelícano, límpiame, a mí, inmundo, con tu sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo escondido, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro ya no oculto, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.
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chamba
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MensajePublicado: Dic 18 2010    Título: y
y sin olvidar el imprescindible:

señor, esconde el sucio cuerpo de la mujer que es bajo, inferior e indigno de que tú te presentes en ella en una misa, salvo cuando tengas que ayuntar con ella para darte un hijo, en cuyo casi sì cumpliría su verdadera función para la que ese ser indigno fue hecho, escóndelo y aléjalo de mi que hago en el desprecio a la mujer una forma de santidad, amén...


jaaj y qué tiene esto qué ver con el tema de por qué las mujeres no pueden ser sacerdotes?
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Invitado




chamba
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MensajePublicado: Dic 21 2010    Título: SALUDOS!
ASI COMO JUANJO ESCRIBE SUS ARTICULOS RELIGIOSOS "CON TANTO FERVOR"...

NO TENDRA LA MISMA CAPACIDAD DE DISCUTIRLOS? SUSTENTARLOS? DEFENDERLOS?...

QUE CHISTOSO...

SIEMPRE AVIENTA LA PIEDRA Y ESCONDE LA MANO...

COMO SE LE LLAMA A ESO?

INCONGRUENCIA ACASO?

SALUDOS!

TOUAREG

SE ME HACE QUE LA IGLESIA CATOLICA PODRIA EVITARSE O POR LO MENOS REDUCIR EL NUMERO DE PEDOFILOS HOMOSEXUALES SI ADMITIERA A LAS MUJERES COMO MINISTRAS DE CULTO... NO ESTARIA NADA MAL... EN MUCHAS RELIGIONES NO SOLO SON ACEPTADAS, SINO RESPETADAS POR SU BUEN EJEMPLO...
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Juanjo3722

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MensajePublicado: Feb 28 2011    Título:
CARTA DEL PAPA JUAN PABLO II A LAS MUJERES

A vosotras, mujeres del mundo entero, os doy mi más cordial saludo:

1. A cada una de vosotras dirijo esta carta con objeto de compartir y manifestar gratitud, en la proximidad de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, que tendrá lugar en Pekín el próximo mes de septiembre.
Ante todo deseo expresar mi vivo reconocimiento a la Organización de las Naciones Unidas, que ha promovido tan importante iniciativa. La Iglesia quiere ofrecer también su contribución en defensa de la dignidad, papel y derechos de las mujeres, no sólo a través de la aportación específica de la Delegación oficial de la Santa Sede a los trabajos de Pekín, sino también hablando directamente al corazón y a la mente de todas las mujeres. Recientemente, con ocasión de la visita que la Señora Gertrudis Mongella, Secretaria General de la Conferencia, me ha hecho precisamente con vistas a este importante encuentro, le he entregado un Mensaje en el que se recogen algunos puntos fundamentales de la enseñanza de la Iglesia al respecto. Es un mensaje que, más allá de la circunstancia específica que lo ha inspirado, se abre a la perspectiva más general de la realidad y de los problemas de las mujeres en su conjunto, poniéndose al servicio de su causa en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. Por lo cual he dispuesto que se enviara a todas las Conferencias Episcopales, para asegurar su máxima difusión.
Refiriéndome a lo expuesto en dicho documento, quiero ahora dirigirme directamente a cada mujer, para reflexionar con ella sobre sus problemas y las perspectivas de la condición femenina en nuestro tiempo, deteniéndome en particular sobre el tema esencial de la dignidad y de los derechos de las mujeres, considerados a la luz de la Palabra de Dios.
El punto de partida de este diálogo ideal no es otro que dar gracias. « La Iglesia —escribía en la Carta apostólica Mulieris dignitatem— desea dar gracias a la Santísima Trinidad por el "misterio de la mujer" y por cada mujer, por lo que constituye la medida eterna de su dignidad femenina, por las "maravillas de Dio", que en la historia de la humanidad se han realizado en ella y por ella » (n. 31).

2. Dar gracias al Señor por su designio sobre la vocación y la misión de la mujer en el mundo se convierte en un agradecimiento concreto y directo a las mujeres, a cada mujer, por lo que representan en la vida de la humanidad.
Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.
Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.
Te doy gracias, mujer-hija y mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.
Te doy gracias, mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del « misterio », a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.
Te doy gracias, mujer-consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo, Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta «esponsal», que expresa maravillosamente la comunión que El quiere establecer con su criatura.
Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas.

3. Pero dar gracias no basta, lo sé. Por desgracia somos herederos de una historia de enormes condicionamientos que, en todos los tiempos y en cada lugar, han hecho difícil el camino de la mujer, despreciada en su dignidad, olvidada en sus prerrogativas, marginada frecuentemente e incluso reducida a esclavitud. Esto le ha impedido ser profundamente ella misma y ha empobrecido la humanidad entera de auténticas riquezas espirituales. No sería ciertamente fácil señalar responsabilidades precisas, considerando la fuerza de las sedimentaciones culturales que, a lo largo de los siglos, han plasmado mentalidades e instituciones. Pero si en esto no han faltado, especialmente en determinados contextos históricos, responsabilidades objetivas incluso en no pocos hijos de la Iglesia, lo siento sinceramente. Que este sentimiento se convierta para toda la Iglesia en un compromiso de renovada fidelidad a la inspiración evangélica, que precisamente sobre el tema de la liberación de la mujer de toda forma de abuso y de dominio tiene un mensaje de perenne actualidad, el cual brota de la actitud misma de Cristo. El, superando las normas vigentes en la cultura de su tiempo, tuvo en relación con las mujeres una actitud de apertura, de respeto, de acogida y de ternura. De este modo honraba en la mujer la dignidad que tiene desde siempre, en el proyecto y en el amor de Dios. Mirando hacia El, al final de este segundo milenio, resulta espontáneo preguntarse: ?qué parte de su mensaje ha sido comprendido y llevado a término?
Ciertamente, es la hora de mirar con la valentía de la memoria, y reconociendo sinceramente las responsabilidades, la larga historia de la humanidad, a la que las mujeres han contribuido no menos que los hombres, y la mayor parte de las veces en condiciones bastante más adversas. Pienso, en particular, en las mujeres que han amado la cultura y el arte, y se han dedicado a ello partiendo con desventaja, excluidas a menudo de una educación igual, expuestas a la infravaloración, al desconocimiento e incluso al despojo de su aportación intelectual. Por desgracia, de la múltiple actividad de las mujeres en la historia ha quedado muy poco que se pueda recuperar con los instrumentos de la historiografía científica. Por suerte, aunque el tiempo haya enterrado sus huellas documentales, sin embargo se percibe su influjo benéfico en la linfa vital que conforma el ser de las generaciones que se han sucedido hasta nosotros. Respecto a esta grande e inmensa « tradición » femenina, la humanidad tiene una deuda incalculable. ¡Cuántas mujeres han sido y son todavía más tenidas en cuenta por su aspecto físico que por su competencia, profesionalidad, capacidad intelectual, riqueza de su sensibilidad y en definitiva por la dignidad misma de su ser!

4. Y qué decir también de los obstáculos que, en tantas partes del mundo, impiden aún a las mujeres su plena inserción en la vida social, política y económica? Baste pensar en cómo a menudo es penalizado, más que gratificado, el don de la maternidad, al que la humanidad debe también su misma supervivencia. Ciertamente, aún queda mucho por hacer para que el ser mujer y madre no comporte una discriminación. Es urgente alcanzar en todas partes la efectiva igualdad de los derechos de la persona y por tanto igualdad de salario respecto a igualdad de trabajo, tutela de la trabajadora-madre, justas promociones en la carrera, igualdad de los esposos en el derecho de familia, reconocimiento de todo lo que va unido a los derechos y deberes del ciudadano en un régimen democrático.
Se trata de un acto de justicia, pero también de una necesidad. Los graves problemas sobre la mesa, en la política del futuro, verán a la mujer comprometida cada vez más: tiempo libre, calidad de la vida, migraciones, servicios sociales, eutanasia, droga, sanidad y asistencia, ecología, etc. Para todos estos campos será preciosa una mayor presencia social de la mujer, porque contribuirá a manifestar las contradicciones de una sociedad organizada sobre puros criterios de eficiencia y productividad, y obligará a replantear los sistemas en favor de los procesos de humanización que configuran la «civilización del amor».

5. Mirando también uno de los aspectos más delicados de la situación femenina en el mundo, cómo no recordar la larga y humillante historia —a menudo «subterránea»— de abusos cometidos contra las mujeres en el campo de la sexualidad. A las puertas del tercer milenio no podemos permanecer impasibles y resignados ante este fenómeno. Es hora de condenar con determinación, empleando los medios legislativos apropiados de defensa, las formas de violencia s.exual que con frecuencia tienen por objeto a las mujeres. En nombre del respeto de la persona no podemos además no denunciar la difundida cultura hedonística y comercial que promueve la explotación sistemática de la sexualidad, induciendo a chicas incluso de muy joven edad a caer en los ambientes de la corrupción y hacer un uso mercenario de su cuerpo.
Ante estas perversiones, cuánto reconocimiento merecen en cambio las mujeres que, con amor heroico por su criatura, llevan a término un embarazo derivado de la injusticia de relaciones s.exuales impuestas con la fuerza; y esto no sólo en el conjunto de las atrocidades que por desgracia tienen lugar en contextos de guerra todavía tan frecuentes en el mundo, sino también en situaciones de bienestar y de paz, viciadas a menudo por una cultura de permisivismo hedonístico, en que prosperan también más fácilmente tendencias de machismo agresivo. En semejantes condiciones, la opción del aborto, que es siempre un pecado grave, antes de ser una responsabilidad de las mujeres, es un crimen imputable al hombre y a la complicidad del ambiente que lo rodea.

6. Mi « gratitud » a las mujeres se convierte pues en una llamada apremiante, a fin de que por parte de todos, y en particular por parte de los Estados y de las instituciones internacionales, se haga lo necesario para devolver a las mujeres el pleno respeto de su dignidad y de su papel. A este propósito expreso mi admiración hacia las mujeres de buena voluntad que se han dedicado a defender la dignidad de su condición femenina mediante la conquista de fundamentales derechos sociales, económicos y políticos, y han tomado esta valiente iniciativa en tiempos en que este compromiso suyo era considerado un acto de transgresión, un signo de falta de femineidad, una manifestación de exhibicionismo, y tal vez un pecado.
Como expuse en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, mirando este gran proceso de liberación de la mujer, se puede decir que « ha sido un camino difícil y complicado y, alguna vez, no exento de errores, aunque sustancialmente positivo, incluso estando todavía incompleto por tantos obstáculos que, en varias partes del mundo, se interponen a que la mujer sea reconocida, respetada y valorada en su peculiar dignidad » (n. 4).
¡Es necesario continuar en este camino! Sin embargo estoy convencido de que el secreto para recorrer libremente el camino del pleno respeto de la identidad femenina no está solamente en la denuncia, aunque necesaria, de las discriminaciones y de las injusticias, sino también y sobre todo en un eficaz e ilustrado proyecto de promoción, que contemple todos los ámbitos de la vida femenina, a partir de una renovada y universal toma de conciencia de la dignidad de la mujer. A su reconocimiento, no obstante los múltiples condicionamientos históricos, nos lleva la razón misma, que siente la Ley de Dios inscrita en el corazón de cada hombre. Pero es sobre todo la Palabra de Dios la que nos permite descubrir con claridad el radical fundamento antropológico de la dignidad de la mujer, indicándonoslo en el designio de Dios sobre la humanidad.

7. Permitidme pues, queridas hermanas, que medite de nuevo con vosotras sobre la maravillosa página bíblica que presenta la creación del ser humano, y que dice tanto sobre vuestra dignidad y misión en el mundo.
El Libro del Génesis habla de la creación de modo sintético y con lenguaje poético y simbólico, pero profundamente verdadero: « Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó: varón y mujer los creó » (Gn 1, 27). La acción creadora de Dios se desarrolla según un proyecto preciso. Ante todo, se dice que el ser humano es creado « a imagen y semejanza de Dios » (cf. Gn 1, 26), expresión que aclara en seguida el carácter peculiar del ser humano en el conjunto de la obra de la creación.
Se dice además que el ser humano, desde el principio, es creado como « varón y mujer » (Gn 1, 27). La Escritura misma da la interpretación de este dato: el hombre, aun encontrándose rodeado de las innumerables criaturas del mundo visible, ve que está solo (cf. Gn 2, 20). Dios interviene para hacerlo salir de tal situación de soledad: « No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada » (Gn 2, 1cool.gif. En la creación de la mujer está inscrito, pues, desde el inicio el principio de la ayuda: ayuda —mírese bien— no unilateral, sino recíproca. La mujer es el complemento del hombre, como el hombre es el complemento de la mujer: mujer y hombre son entre sí complementarios. La femineidad realiza lo « humano » tanto como la masculinidad, pero con una modulación diversa y complementaria.
Cuando el Génesis habla de « ayuda », no se refiere solamente al ámbito del obrar, sino también al del ser. Femineidad y masculinidad son entre sí complementarias no sólo desde el punto de vista físico y psíquico, sino ontológico. Sólo gracias a la dualidad de lo « masculino » y de lo « femenino » lo « humano » se realiza plenamente.

8. Después de crear al ser humano varón y mujer, Dios dice a ambos: « Llenad la tierra y sometedla » (Gn 1, 2cool.gif. No les da sólo el poder de procrear para perpetuar en el tiempo el género humano, sino que les entrega también la tierra como tarea, comprometiéndolos a administrar sus recursos con responsabilidad. El ser humano, ser racional y libre, está llamado a transformar la faz de la tierra. En este encargo, que esencialmente es obra de cultura, tanto el hombre como la mujer tienen desde el principio igual responsabilidad. En su reciprocidad esponsal y fecunda, en su común tarea de dominar y someter la tierra, la mujer y el hombre no reflejan una igualdad estática y uniforme, y ni siquiera una diferencia abismal e inexorablemente conflictiva: su relación más natural, de acuerdo con el designio de Dios, es la « unidad de los dos », o sea una «unidualidad» relacional, que permite a cada uno sentir la relación interpersonal y recíproca como un don enriquecedor y responsabilizante.
A esta « unidad de los dos » confía Dios no sólo la obra de la procreación y la vida de la familia, sino la construcción misma de la historia. Si durante el Año internacional de la Familia, celebrado en 1994, se puso la atención sobre la mujer como madre, la Conferencia de Pekín es la ocasión propicia para una nueva toma de conciencia de la múltiple aportación que la mujer ofrece a la vida de todas las sociedades y naciones. Es una aportación, ante todo, de naturaleza espiritual y cultural, pero también socio-política y económica. ¡Es mucho verdaderamente lo que deben a la aportación de la mujer los diversos sectores de la sociedad, los Estados, las culturas nacionales y, en definitiva, el progreso de todo el genero humano!

9. Normalmente el progreso se valora según categorías científicas y técnicas, y también desde este punto de vista no falta la aportación de la mujer. Sin embargo, no es ésta la única dimensión del progreso, es más, ni siquiera es la principal. Más importante es la dimensión ética y social, que afecta a las relaciones humanas y a los valores del espíritu: en esta dimensión, desarrollada a menudo sin clamor, a partir de las relaciones cotidianas entre las personas, especialmente dentro de la familia, la sociedad es en gran parte deudora precisamente al «genio de la mujer».
A este respecto, quiero manifestar una particular gratitud a las mujeres comprometidas en los más diversos sectores de la actividad educativa, fuera de la familia: asilos, escuelas, universidades, instituciones asistenciales, parroquias, asociaciones y movimientos. Donde se da la exigencia de un trabajo formativo se puede constatar la inmensa disponibilidad de las mujeres a dedicarse a las relaciones humanas, especialmente en favor de los más débiles e indefensos. En este cometido manifiestan una forma de maternidad afectiva, cultural y espiritual, de un valor verdaderamente inestimable, por la influencia que tiene en el desarrollo de la persona y en el futuro de la sociedad. ¿Cómo no recordar aquí el testimonio de tantas mujeres católicas y de tantas Congregaciones religiosas femeninas que, en los diversos continentes, han hecho de la educación, especialmente de los niños y de las niñas, su principal servicio? Cómo no mirar con gratitud a todas las mujeres que han trabajado y siguen trabajando en el campo de la salud, no sólo en el ámbito de las instituciones sanitarias mejor organizadas, sino a menudo en circunstancias muy precarias, en los Países más pobres del mundo, dando un testimonio de disponibilidad que a veces roza el martirio?

10. Deseo pues, queridas hermanas, que se reflexione con mucha atención sobre el tema del « genio de la mujer », no sólo para reconocer los caracteres que en el mismo hay de un preciso proyecto de Dios que ha de ser acogido y respetado, sino también para darle un mayor espacio en el conjunto de la vida social así como en la eclesial. Precisamente sobre este tema, ya tratado con ocasión del Año Mariano, tuve oportunidad de ocuparme ampliamente en la citada Carta apostólica Mulieris dignitatem, publicada en 1988. Este año, además, con ocasión del Jueves Santo, a la tradicional Carta que envío a los sacerdotes he querido agregar idealmente la Mulieris dignitatem, invitándoles a reflexionar sobre el significativo papel que la mujer tiene en sus vidas como madre, como hermana y como colaboradora en las obras apostólicas. Es ésta otra dimensión, —diversa de la conyugal, pero asimismo importante— de aquella « ayuda » que la mujer, según el Génesis, está llamada a ofrecer al hombre.
La Iglesia ve en María la máxima expresión del « genio femenino » y encuentra en Ella una fuente de continua inspiración. María se ha autodefinido « esclava del Señor » (Lc 1, 3cool.gif. Por su obediencia a la Palabra de Dios Ella ha acogido su vocación privilegiada, nada fácil, de esposa y de madre en la familia de Nazaret. Poniéndose al servicio de Dios, ha estado también al servicio de los hombres: un servicio de amor. Precisamente este servicio le ha permitido realizar en su vida la experiencia de un misterioso, pero auténtico « reinar ». No es por casualidad que se la invoca como « Reina del cielo y de la tierra ». Con este título la invoca toda la comunidad de los creyentes, la invocan como « Reina » muchos pueblos y naciones. ¡Su « reinar » es servir! ¡Su servir es « reinar »!
De este modo debería entenderse la autoridad, tanto en la familia como en la sociedad y en la Iglesia. El « reinar » es la revelación de la vocación fundamental del ser humano, creado a « imagen » de Aquel que es el Señor del cielo y de la tierra, llamado a ser en Cristo su hijo adoptivo. El hombre es la única criatura sobre la tierra que «Dios ha amado por sí misma», como enseña el Concilio Vaticano II, el cual añade significativamente que el hombre «no puede encontrarse plenamente a sí mismo sino en la entrega sincera de sí mismo» (Gaudium et spes, 24).
En esto consiste el « reinar » materno de María. Siendo, con todo su ser, un don para el Hijo, es un don también para los hijos e hijas de todo el género humano, suscitando profunda confianza en quien se dirige a Ella para ser guiado por los difíciles caminos de la vida al propio y definitivo destino trascendente. A esta meta final llega cada uno a través de las etapas de la propia vocación, una meta que orienta el compromiso en el tiempo tanto del hombre como de la mujer.

11. En este horizonte de « servicio » —que, si se realiza con libertad, reciprocidad y amor, expresa la verdadera « realeza » del ser humano— es posible acoger también, sin desventajas para la mujer, una cierta diversidad de papeles, en la medida en que tal diversidad no es fruto de imposición arbitraria, sino que mana del carácter peculiar del ser masculino y femenino. Es un tema que tiene su aplicación específica incluso dentro de la Iglesia. Si Cristo —con una elección libre y soberana, atestiguada por el Evangelio y la constante tradición eclesial— ha confiado solamente a los varones la tarea de ser «icono » de su rostro de « pastor » y de « esposo » de la Iglesia a través del ejercicio del sacerdocio ministerial, esto no quita nada al papel de la mujer, así como al de los demás miembros de la Iglesia que no han recibido el orden sagrado, siendo por lo demás todos igualmente dotados de la dignidad propia del « sacerdocio común », fundamentado en el Bautismo. En efecto, estas distinciones de papel no deben interpretarse a la luz de los cánones de funcionamiento propios de las sociedades humanas, sino con los criterios específicos de la economía sacramental, o sea, la economía de « signos » elegidos libremente por Dios para hacerse presente en medio de los hombres.
Por otra parte, precisamente en la línea de esta economía de signos, incluso fuera del ámbito sacramental, hay que tener en cuenta la « femineidad » vivida según el modelo sublime de María. En efecto, en la «femineidad» de la mujer creyente, y particularmente en el de la «consagrada», se da una especie de « profecía » inmanente (cf. Mulieris dignitatem, 29), un simbolismo muy evocador, podría decirse un fecundo « carácter de icono », que se realiza plenamente en María y expresa muy bien el ser mismo de la Iglesia como comunidad consagrada totalmente con corazón « virgen », para ser « esposa » de Cristo y « madre » de los creyentes. En esta perspectiva de complementariedad « icónica » de los papeles masculino y femenino se ponen mejor de relieve las dos dimensiones imprescindibles de la Iglesia: el principio «mariano» y el «apostólico-petrino» (cf. ibid., 27).
Por otra parte —lo recordaba a los sacerdotes en la citada Carta del Jueves Santo de este año— el sacerdocio ministerial, en el plan de Cristo « no es expresión de dominio, sino de servicio » (n. 7). Es deber urgente de la Iglesia, en su renovación diaria a la luz de la Palabra de Dios, evidenciar esto cada vez más, tanto en el desarrollo del espíritu de comunión y en la atenta promoción de todos los medios típicamente eclesiales de participación, como a través del respeto y valoración de los innumerables carismas personales y comunitarios que el Espíritu de Dios suscita para la edificación de la comunidad cristiana y el servicio a los hombres.
En este amplio ámbito de servicio, la historia de la Iglesia en estos dos milenios, a pesar de tantos condicionamientos, ha conocido verdaderamente el « genio de la mujer », habiendo visto surgir en su seno mujeres de gran talla que han dejado amplia y beneficiosa huella de sí mismas en el tiempo. Pienso en la larga serie de mártires, de santas, de místicas insignes. Pienso de modo especial en santa Catalina de Siena y en santa Teresa de Jesús, a las que el Papa Pablo VI concedió el título de Doctoras de la Iglesia. Y ¿cómo no recordar además a tantas mujeres que, movidas por la fe, han emprendido iniciativas de extraordinaria importancia social especialmente al servicio de los más pobres? En el futuro de la Iglesia en el tercer milenio no dejarán de darse ciertamente nuevas y admirables manifestaciones del « genio femenino ».

12. Vosotras veis, pues, queridas hermanas, cuántos motivos tiene la Iglesia para desear que, en la próxima Conferencia, promovida por las Naciones Unidas en Pekín, se clarifique la plena verdad sobre la mujer. Que se dé verdaderamente su debido relieve al « genio de la mujer », teniendo en cuenta no sólo a las mujeres importantes y famosas del pasado o las contemporáneas, sino también a las sencillas, que expresan su talento femenino en el servicio de los demás en lo ordinario de cada día. En efecto, es dándose a los otros en la vida diaria como la mujer descubre la vocación profunda de su vida; ella que quizá más aún que el hombre ve al hombre, porque lo ve con el corazón. Lo ve independientemente de los diversos sistemas ideológicos y políticos. Lo ve en su grandeza y en sus límites, y trata de acercarse a él y serle de ayuda. De este modo, se realiza en la historia de la humanidad el plan fundamental del Creador e incesantemente viene a la luz, en la variedad de vocaciones, la belleza —no solamente física, sino sobre todo espiritual— con que Dios ha dotado desde el principio a la criatura humana y especialmente a la mujer.
Mientras confío al Señor en la oración el buen resultado de la importante reunión de Pekín, invito a las comunidades eclesiales a hacer del presente año una ocasión para una sentida acción de gracias al Creador y al Redentor del mundo precisamente por el don de un bien tan grande como es el de la femineidad: ésta, en sus múltiples expresiones, pertenece al patrimonio constitutivo de la humanidad y de la misma Iglesia.

Que María, Reina del amor, vele sobre las mujeres y sobre su misión al servicio de la humanidad, de la paz y de la extensión del Reino de Dios.

Con mi Bendición.

Vaticano, 29 de junio, solemnidad de los santos Pedro y Pablo, del año 1995.
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tabris_macay

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MensajePublicado: Feb 28 2011    Título:
sssssssss.


Si ver a la cara de ese hombre me daba hueva, leerlo esta peor aun.

Un resumen rápido:


Mujeres, las amamos (menos yo que no puedo amarlas de ninguna forma sin caer en pecado), las adoramos (aunque no las adoremos ya que es pecado), ustedes son la otra mitad de nuestro ser (la mitad izquierda que es torpe, disfunsional y que no sirve ni para escribir), ustedes son la base de nuestra religión (así es, son la carne de cañon para los fusiles, son las tropas de choque que siempre pierden y son sacrificables). dios les dio su belleza (para nuestra felicidad)... Para dios todas ustedes son importantes (aunque la historia diga lo contrario)...

Ustedes son como Baronas, ya que de baron nacieron y al barón obedecen... pero eso sí, son casi, casi, casi, tan importantes como los hombres... así que por favor, dejen de estar CHING--DO que no les toca ser como nosotros.

Las ama (aunque no sepa que es eso) La Travestida Juana Pablo II. Amen.
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chamba
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MensajePublicado: Feb 28 2011    Título: SALUDOS!
TABRIS...

ME CAE QUE DEBERIAS TRABAJAR PARA EL VATICANO...

TIENES EXCELENTE FACILIDAD PARA COMUNICAR E INTERPRETAR LAS RELIGIONES...

SALUDOS!

TOUAREG
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tabris_macay

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MensajePublicado: Feb 28 2011    Título:
Tienes toda la razón T O U A R E G, tomare en consideración tu propuesta...

igual voy a hacer unos videos de lo "grandioso" de mis explicaciones, luego las subo al YouTube, las discutimos por aquí y luego mando una carta al vaticano mostrando mis "pruebas y fundamentos"...

De seguro me contratan...

Y si no, pues los acuso de que es un Complo!!! para silenciar las verdades que yo poseo, y los acuso en este foro por CIEGOS, TONTOS Y LOCOS.... imaginate ignorar y silenciar semejantes pruebas de mi gran conocimiento, eso sería imperdonable...



JAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
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Juanjo3722

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MensajePublicado: Mar 02 2011    Título:
No se si ya se dieron cuenta de que estan participando en un foro. Si no van aleer mas que lo que les conviene, no hagan perder el tiempo a los demas participantes. Ustedes dos, Trabis y Tuareg solo quieren escuchar lo que les conviene, y si no van a leer esa carta ya no voy a leer sus comentarios, tambien me da hueva leer tantas incongruencias y puerilidades.
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Invitado




chamba
Edad:
MensajePublicado: Mar 02 2011    Título: SALUDOS!
Cita:
No se si ya se dieron cuenta de que estan participando en un foro


SI JUANJO...

POR LO MISMO TE AGUANTAS... ES UN FORO LIBRE DONDE CADA QUIEN AL IGUAL QUE TU EXPONE SUS IDEAS...

PODRAS ESTAR O NO DE ACUERDO, PERO DE ESO MISMO SE TRATA...

RELAJATE, Y SE FELIZ!

SALUDOS!

TOUAREG
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Invitado




chamba
Edad:
MensajePublicado: Mar 02 2011    Título: y
y sobre todo, juango, podrías participar expresando TUS ideas a fin de poder hacer un foro en todo el sentido de la palabra
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Invitado




chamba
Edad:
MensajePublicado: Mar 02 2011    Título: SALUDOS!
LE PIDES PERAS AL OLMO... icon_lol.gif

SALUDOS!

TOUAREG

YA RELAJATE JUANJO... LA VIDA ES HERMOSA COMO PARA PASARSELA PENSANDO EN LOS MALVADOS DE DIOS Y EL DIABLO... laugh.gif
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tabris_macay

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Registrado: 25 Mar 2009
Ciudad: Guadalajara chamba
Edad: 28
Mensajes: 1222
MensajePublicado: Mar 04 2011    Título:
Cita:
No se si ya se dieron cuenta de que estan participando en un foro. Si no van aleer mas que lo que les conviene, no hagan perder el tiempo a los demas participantes. Ustedes dos, Trabis y Tuareg solo quieren escuchar lo que les conviene, y si no van a leer esa carta ya no voy a leer sus comentarios, tambien me da hueva leer tantas incongruencias y puerilidades.


Santas mordidas de lengua Batman...

Si Juanjo, claro que sabemos que esto es un foro... mas, tu lo sabes también ?, y te pregunto

¿Para tí... que es un foro?

a.- Lugar de debates sobre diversos temas con la participación de multiples ponentes con ideas diferentes que analizan argumentos tanto estando a favor como en contra.

b.- Lugar donde uno pone un tema, los demas leen y callan sus inconformidades

c.- Lugar donde YO puedo escribir lo que me plazca y los demás no tengan derecho a cuestionarme.

d.- Lugar en donde todos los temas son sagrados y nadie puede estar en contra.


Escoge la opción que mas te guste (a mi me consta que la A ya la descartaste desde el principio).


Y creeme, estas en toooodo tu derecho de publicar lo que gustes, la cuestion que resulta triste, por no decir lastimera, es que solo COPIES Y PEGUES lo que te dan en la doctrina y que pienses que es suficiente para convencer a alguien mas. De igual forma nosotros estamos en todo nuestro derecho de criticar lo que pongas si no tiene un buen fundamento (e incluso aunque lo tuviera, que no es tu caso).

Claro que leo lo que escribes, tanto así que hasta lo contesto, por desgracia, tu no estas dispuesto a hacer lo mismo que pides.

Saludos.
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TATE

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Registrado: 30 Mar 2005
Ciudad: Guadalajara chamba
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Mensajes: 1576
MensajePublicado: Mar 08 2011    Título:
IJIJIJIJIJI... SEÑOR... TE PIDO DE RODILLAS QUE NOS PROTEJAS DE FANÁTICOS QUE TOMAN LITERAL LO QUE ES FIGURATIVO O RETÓRICA...
Y QUE ENCIMA SE HACEN FANÁTICOS, BENDICELOS PARA QUE SU MENTECITA SE ENCUMBRE Y QUE SE ASOME POR ARRIBITA DEL TECHO PA´QUE VEA ´CÓMO ES EL MUNDO ... HAZLES ENTENDER QUE LA GENTE ES GENTE, CON pe.ne O vag.ina, PERO GENTE... Y QUE SI UNOS SEÑORES QUE VIVEN EN UN PALACIO QUE SE LLAMA VATICANO Y QUE ENTRE TODOS LOS FELIGRESES MANTIENEN NO TUVIERON MADRE Y LOS QUE SI TUVIERON ESTABA MEDIA TARUGUITA Y POR LO TANTO DESCONOCEN LO QUE ES UNA MUJER VIENEN Y DICEN QUE EL PENIS RULES Y ROCKS AUNQUE NO SE LOS DEJEN USAR, PS QUE LO CREAN ELLOS! A SU CONVENIENCIA O A SU RETARDADEZ... PERO NADA QUE VER CON LA REALIDAD.

( BUENO, DE TODOS MODOS YA SABES DIOSITO QUE A MI NI ME VA NI ME VIENE... NI VOY A MISA! ME ABURREN LOS PADRECITOS CON SUS ROLLOS QUE NADA TIENEN QUE VER CONTIGO ... AH! Y GRACIAS PADRE MIO.. GRACIAS POR HABER INVENTADO LOS pe.nes QUE SOLO SIRVEN PARA PLACER Y SERVICIO DE LAS MUJERES. EIMEN.
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fusionador

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chamba
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MensajePublicado: Mar 08 2011    Título:
Me pregunto ¿Habrá mujeres que les guste perder el tiempo?
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FEDRA

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Registrado: 19 May 2010
Ciudad: Guadalajara chamba
Edad: xx
Mensajes: 751
MensajePublicado: Mar 08 2011    Título:
Apenas puede creerse tanto derroche intelectual...

La ignorancia es campo fértil para las religiones y creencias inútiles que solo sirven para enriquecer a la empresa llamada "vaticano" a través del patrocinio (paradojicamente) de los mas pobres y/o ignorantes.

El catolicismo al igual que otras religiones y sectas son solo un freno para el desarrollo humano y mas que fomentar la integración, propicia divisiones políticas, sociales, familiares, etc.

De acuerdo al contexto que planteas, como es que la mujer no es "divinamente" apta para ser sacerdote y hay que adorar a la virgen?

Patrañas! A la virgen la inventaron por mero proselitismo religioso icon_twisted.gif
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Juanjo3722

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Registrado: 06 Mar 2008
Ciudad: Guadalajara chamba
Edad: 46
Mensajes: 984
MensajePublicado: Mar 14 2011    Título:
No son mis ideas las que estan en cuestion en estye foro. Muchos foristas afirman que LA IGLESIA considera inferior a la Mujer, y con esa Carta les demuestro lo contrio, pero por miedo no la quieren leer, presienten que esa Carta les va a rebatir su opinion equivocada, y tienen razon, por eso no la quieren leer.
Ademas, me respondieron con un articulo que supuestamente escribio Santo Tomas, en el qu SUPUEStAMENTE dice tajantemente que las mujeres son inferires a los hombres; no se de donde sacaron esos textos apocriopfos de Santo Tomas, porque La Iglesia siempre ha defendido a la Mujer, y esta demostrado en esa Carta de Juan Pablo II, por eso se las expongo ene ste foro, pero si no quieren leer, no se puede seguir discutiendo. Lo curioso es que a los que les dio flojera ller a Juan Pablo II no les dio flojera leer lo que supuestamente habia escrio Santo Tomas, o sea que tienen dos criterios diferente para leer, uno es sin flojera para los que creen que les conviene, o mas bien para lo que esta de acuerdo con sus ideas o creencias, y otro es con flojera para leer lo que les va a contradecir sus opiniones e ideas aberraticas.
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Invitado




chamba
Edad:
MensajePublicado: Mar 14 2011    Título: a
a ver a ver, aquí el que dijo que la mujer no tiene la dignidad par albergar el cuerpo de cristo fuiste tú
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